Elegir tu final, una opinión dividida
La eutanasia debería ser un derecho al que cualquier persona que sufra en vida pueda acceder fácilmente. Poder elegir la manera de morir tras sufrir diariamente es sinónimo de una muerte digna, y no por defender este derecho se desvaloriza la vida. Por el contrario, implica apoyar que cada persona pueda decidir sobre su propia existencia.

Un caso reciente que ha dado paso al debate de este tema ha sido el de Noelia Castillo Ramos, ya que tras su decisión de practicar la eutanasia, las opiniones se han visto muy divididas. Un buen ejemplo de los que están a favor lo encontramos en los activistas asturianos de la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) , los cuales defienden esa elección argumentando que la práctica de la eutanasia es un «acto de amor, respeto, empatía y libertad personal». Esa es una forma positiva de ver la libertad de elección sobre qué hacer con el cuerpo de uno mismo.
Pero esa opinión no la comparte todo el país, incluso ni la propia comunidad autónoma. El arzobispo de Oviedo argumenta que la eutanasia es sinónimo de «muerte barata». Considera que «se le le aplicó una muerte barata en lugar de cuidar paliativamente la vida con amor y esperanza». Es ahí cuando chocan los dos opiniones: ¿practicar la eutanasia es restarle valor a la vida, o aplicarla es decidir libremente sobre el sufrimiento de uno mismo?.

A pesar de las preocupaciones que existen sobre si la legalización de la eutanasia puede llevar a su aplicación en casos que carezcan de «urgencia» (como en decisiones impulsivas), no por ello debe de prohibirse completamente. Debe de establecerse una regulación que no la prohíba, pero sí que estudie bien las razones por las que una persona decide someterse a ella, incluyendo exámenes psicológicos, entre otras medidas.
En definitiva, la eutanasia no debe tratarse como una decisión a la ligera, pero tampoco como un crimen. Debería ser un derecho accesible para aquella persona que por razones extremas decida someterse a la muerte voluntaria. Una sociedad verdaderamente avanzada y humana debe de equilibrar la defensa de la vida y la defensa de la toma de decisiones por parte de cada individuo. Ese respeto y apoyo es lo más cercano a la empatía hacia personas desesperadas.
