Francesca Ceccotti, productora de teatro: “Sigo creyendo profundamente en el teatro como elemento de cambio social”
Desde Viareggio, en la Toscana italiana, Francesca Ceccotti construyó una vida marcada por la movilidad, la curiosidad y el cruce de culturas. Comenzó su trayectoria académica en Bolonia, pasó por Barcelona durante un Erasmus y se vinculó con la escena artística española trabajando en un festival de teatro en Girona. Ese recorrido la llevó a acercarse al mundo chileno, país al que llegó por amor y donde finalmente decidió quedarse. Desde entonces ha desarrollado una sólida carrera en la producción de teatro, siendo parte de compañías independientes desde una época en que todo estaba por construirse. Su historia combina viajes, cambios de vida y un oficio que la ha llevado a trabajar con múltiples colectivos y a recorrer el mundo. Hoy la entrevistamos para conocer más a fondo ese camino: cómo se ha desarrollado personal y profesionalmente, qué ha aprendido en estos años y qué significa construir una carrera en la producción teatral entre distintos países y culturas.
Pregunta. ¿Qué fue lo que inicialmente te impulsó a comenzar tu camino fuera de Italia?
Respuesta. Yo me fui de Viareggio para ir a estudiar a la Universidad de Bolonia y estudié la carrera del Departamento de Arte, Música y Espectáculo. Siempre tuve el deseo desde muy pequeña de viajar y de conocer. De hecho, a los 13 años me fui a Estados Unidos por primera vez, después mi padre se fue a trabajar un tiempo a Grecia y yo iba bastante a verlo. Eso fue lo que me impulsó a desear irme.
P. ¿Cuando empezaste la universidad en Bolonia, ¿te imaginabas que esa etapa sería el inicio de una vida tan internacional?
R. No, absolutamente no. De hecho, al contrario. De donde vengo yo, uno siempre está relacionándose con gente extranjera, porque hay artistas y escultores que van a vivir a mi ciudad. Entonces, yo siempre observaba a estas personas y decía: “qué increíble que estas personas se fueron, dejaron todo y se fueron a vivir a otro lugar. ¡Qué hermoso!” Pero nunca pensé que después lo iba a ser yo. No lo tenía para nada calculado. Lo deseaba, probablemente, pero no lo tenía presente.
P. ¿Qué expectativas tenías cuando decidiste irte de Erasmus a Barcelona y cómo cambió esa experiencia tu perspectiva del mundo?
R. Yo, en verdad, no me esperaba nada. Yo no había viajado nunca a España, entonces, era más bien que yo deseaba probar una experiencia nueva. Yo digo siempre que uno de los momentos de inflexión en mi vida ha sido el Erasmus. Yo hice el Erasmus en el curso 2008-2009 y todavía tengo amigos que conocí allá. No siempre lo cuento, pero uno de mis grandísimos amigos de la vida lo conocí en la fila de la máquina del café durante una pausa de clase y ahora es mi hermano de la vida. Entonces, mi visión del mundo ha cambiado completamente después del Erasmus.
P. ¿Tu experiencia trabajando en el festival de teatro“Temporada Alta” en Girona influyó en tu decisión de seguir vinculada al mundo artístico y cultural?
R. Completamente sí, porque, en verdad, cuando yo estudiaba en la universidad no tenía muy claro lo que quería hacer. Yo nunca quise ser actriz, pero quería trabajar en teatro: sin embargo, no tenía idea en qué cosa. Ahora ya se sabe mucho de la producción, pero antes uno no decía: “¡Ay, quiero ser productora!”. Haber trabajado en este festival me abrió un mundo, porque yo empecé haciendo trabajos muy sencillos, pero de allí me empecé cada vez más a asomar al mundo de la producción , lo que me hizo ver que no trabajaban solo los actores o las actrices.
P.¿En qué momento aparece el vínculo con Chile en tu vida y qué fue lo que te atrajo de esa cultura antes incluso de mudarte?
R. A finales de los años 70 y durante todos los 80, Italia fue uno de los países que tuvo una enorme solidaridad con Chile por todo el periodo de la dictadura de Pinochet, que empezó en el 73. Entonces yo crecí con Chile muy presente, muy vivo.
P. ¿Qué pasó por tu cabeza cuando decidiste mudarte a Chile por primera vez? ¿Lo sentiste como una aventura temporal o como un posible cambio de vida?
R. Yo vine a Chile con un pasaje de solo ida, pero en verdad no tenía idea de nada. Yo dije: “vamos a ver qué sucede”. Nunca pensé que esto iba a durar hasta el día de hoy. Yo llegué acá en diciembre del 2003. De hecho, ayer cumplí 22 años aquí.

P. Mirando hacia atrás, ¿en qué momento sentiste que Chile ya no era solo un lugar donde estabas, sino un lugar donde realmente querías quedarte?
R. Después de una separación de una relación muy importante, tomé la decisión de quedarme aquí en Chile en vez de devolverme. Allí supe que la decisión de quedarme era porque yo deseaba quedarme, no porque yo estaba aquí por alguien. Y esto ha marcado un antes y un después porque fui muy consciente con esta toma de decisión.
P. ¿Qué aportó España a tu identidad y qué sientes que te terminó aportando Chile, especialmente en el ámbito creativo y laboral?
R. Chile me dio un reconocimiento en el trabajo, me dio mucha experiencia y me dio la posibilidad de conocer Latinoamérica, ya que por suerte he podido irme de gira. Desde otro punto de vista, Chile me ha dado la posibilidad de entrar en una cultura que es muy distinta a la de nosotros, de relacionarme con poblaciones originarias, de entender lo que es la identidad, lo que es también el resentimiento social. España creo que ha sido el primer germen de seguridad.
P. ¿Cómo fue tu primer acercamiento al mundo de la producción teatral y qué te enganchó de este oficio?
R. Como decía antes, tiene que ver con mi experiencia en el festival en Girona, que nació por casualidad. Me pareció interesante poder trabajar silenciosamente y de forma escondida para que otros puedan presentar su arte en el escenario. Lo que hacen los técnicos de sonido, de iluminación, los productores, los diseñadores y los gráficos para mí es mágico, porque es la evidente demostración de cómo las artes escénicas son un trabajo colectivo, donde se ve la cara de poquitos, pero detrás hay una inmensidad. Eso lo descubrí allí, en Girona.
P. ¿Qué crees que aportaste tú, desde tu formación europea y tu experiencia en España, a las dinámicas de trabajo en Chile?
R. De ser rigurosa, ordenada y de encontrar una metodología, que es lo más necesario. Estas son las cosas que puedo decir haber aprendido allá y tener ahora acá.
P. ¿Cómo describirías la evolución del rol del/la productor(a) en las artes escénicas en Chile desde que llegaste hasta ahora?
R. Cuando llegué, no había muchos productores, sino actores o actrices que se dedicaban a la producción. En el transcurso de todos estos años se ha empezado a valorar mucho la figura del productor y a reconocer que su rol es fundamental. Antes era un trabajo que uno aprendía haciendo, pero hoy en día hay muchos estudios relativos a la producción. Al fin y al cabo el productor es un anillo que une todas las partes de lo que es un espectáculo, un festival, lo que sea.
P. ¿Hubo algún proyecto que marcó especialmente tu manera de entender la producción? ¿Por qué?
R. Desde el 2010 al 2014 yo trabajé en un festival de artes escénicas en la Patagonia chilena que se llama Festival Cielos del Infinito. Esta experiencia fue maravillosa, porque había una logística muy importante: siempre había que pensar con mucha previsión por el clima, los tiempos de llegada, etc. Todas estas cosas que son como grandes fuegos artificiales que se te prenden en la cabeza cuando uno tiene una experiencia así, se me prendieron haciendo este festival. Ha sido muy fundamental esta experiencia para mí.

P. Tu trabajo te ha llevado a hacer giras por el mundo: ¿cómo ha influido esa experiencia en tu manera de producir y de entender el arte escénico?
R. Yo me he ido de gira a España, Suiza, Italia, Malta y después, en Latinoamérica, a Uruguay, a Argentina, Colombia, Venezuela y Panamá. Siempre es interesante irse de gira porque siempre se aprende algo nuevo. Es increíble porque el público de culturas distintas se ríe en momentos distintos de la obra, o pasan cosas que nunca te habían pasado antes cuando hiciste la obra en tu ciudad. Entonces, yo creo que un trabajo, para realmente crecer, es bueno que se vaya de gira. Una de las cosas que más me ha dejado irme de gira ha sido darme cuenta de cómo nos comunicamos de forma distinta, a veces también si hablamos el mismo idioma.
P. Hoy, con tantos años de recorrido, ¿qué te sigue motivando del trabajo de producción y qué nuevos desafíos te gustaría explorar?
R. A mí me sigue motivando mucho hacer obras con contenido y para un público que no sea de teatro, para un público general, y presentarlas en pueblos pequeños. Esto para mí sigue siendo muy motivante, yo creo profundamente en el teatro como un elemento de cambio social. Yo también doy clase de producción a artistas jóvenes o emergentes, entonces mi desafío de 2026 es: deseo poder soltar un poco la producción y poder dedicarme más a la docencia.
El recorrido de Francesca, marcado por la curiosidad y la movilidad, da cuenta de un trabajo que muchas veces ocurre entre bastidores, pero que realmente es esencial para que las artes escénicas existan y circulen.
