Ofelia: la tragedia de sentir demasiado

Ofelia: la tragedia de sentir demasiado

Cuando pensamos en tragedia, a muchos se les vienen a la mente los antiguos griegos y sus memorables historias de autores como Sófocles (Antígona, Electra) o Eurípides (Medea, Las Troyanas); a otros, el cliché literario de la muerte del amado o los amantes que no pueden estar juntos, pero hay una tragedia que ha perdurado en la historia por siglos a través del arte, la literatura, el cine y de los melancólicos: la muerte de Ofelia.

Ofelia es un personaje de una de las obras más famosas de William Shakespeare, Hamlet” (1601). Es una joven perteneciente a la nobleza de la corte Elsinore, Dinamarca. Su padre, Polonio, es el consejero del Rey Claudio (tío del príncipe) y su hermano, Laertes, un joven caballero que pasa gran parte de la obra estudiando en París. Ofelia está enamorada de Hamlet, quien al querer vengar el asesinato de su padre a manos de su tío, mata al padre de la mujer que ama: Ofelia. 

Tras este suceso atroz, Ofelia se ve envuelta en la locura por la pérdida de su padre y por no poder amar a Hamlet, quien llega a negar su amor hacia ella. La joven es atrapada por la muerte tras ahogarse en el río rodeada de flores y cantando. Es arrastrada por la corriente hasta hundirse lentamente por el peso de sus ropajes. Shakespeare no deja claro en la obra si Ofelia murió tras caer accidentalmente al agua o si fue un suicidio. Los más afines al romanticismo optan por lo segundo, pues para la época la muerte de una mujer joven y guapa era algo bellísimamente oscuro. 

Algunas de las obras más famosas que la retratan son de los pintores John Everett Millais y Friedrich Heyser, ambas muy similares. Millais retrata una escena más colorida y brillante, con una naturaleza muy destacada y una Ofelia semihundida en el agua. Su modelo fue Elizabeth Siddal, una joven sombrerera pelirroja de 19 años que se convirtió en la musa prerrafaelita por excelencia. Irónicamente, esto casi le cuesta la vida, pues posó durante varias horas seguidas en una bañera llena de agua, lo que hizo que contrajese una neumonía.

Heyser pinta una Ofelia más romántica, que tiende a la pureza y a lo angelical, idealizándola con una paleta de colores claros; es más etérea y menos recargada que la de Millais. Lo que ambos artistas tienen en común es que ven a Ofelia, algo que no sucede en la obra. Intentan atraparla por un instante antes de que desaparezca por completo. Su opinión no se toma en cuenta ni tiene una escena heróica antes de su prematura muerte, como sí sucede en los relatos griegos como Antígona. En su muerte, la joven encuentra el fin de su condenada existencia. Encuentra la paz que nunca alcanzó por ser una mujer que siente demasiado en un mundo autoritario y patriarcal que la somete a obedecer a todos menos a sí misma.

Todos aquellos que se detienen a ver estas obras en el museo tienen el privilegio de ver a Ofelia, igual que los autores. La conocen, la hacen existir al notar su presencia y la devuelven a la vida por esto mismo, porque empezamos a existir cuando nos sentimos vistos por alguien más que por nosotros mismos.

Ofelia, a pesar de haber sido incomprendida en la historia por su entorno, hoy en día hay referencias de ella en todas partes, como en la música con “Ophelia” de The Lumineers o en “The life of a Showgirl”, álbum en el que Taylor Swift incluye una canción titulada “The fate of Ophelia”. En ella, la cantante narra una especie de resurrección del personaje donde es rescatada antes del final trágico, dando a entender que no tiene que morir para ser poética. En el ámbito cinematográfico se lanzó una película titulada Ophelia” en 2018 (dirigida por Claire McCarthy) que narraba la historia de Shakespeare desde su punto de vista. 

Su impacto es tal en la actualidad que hay una estética en redes sociales como Pinterest (donde se conoce como Ophelia Core) y Tik Tok que intenta capturar “la belleza de la melancolía” a través de una estética visual de gran calidad cinematográfica en la que los creadores posan en bañeras llenas de flores, lagos o ríos poco profundos con vestidos de encaje. Es una evolución más oscura y etérea del conocido Cottagecore.

Además, en la psicología, la terapeuta Mary Pipher, denominósíndrome de Ofelia” a un estado de dependencia aprendida, donde la identidad se derrumba ante la aprobación externa. En lugar de tomar decisiones internas, la persona examina constantemente el mundo en busca de pistas: “¿qué debería decir?”, “¿qué debería hacer?”, “¿quién debería ser?”.

En definitiva, Ofelia, su estética y su historia forman tanta parte de la sociedad actual como la de Shakespeare o los románticos que pintaron su trágico final. Ofelia sigue viva en todos aquellos que alguna vez no se sintieron escuchados, o que pensaban que pasaban desapercibidos; Ofelia pertenece a los incomprendidos, a los mismos que sienten todo demasiado y les cuesta encontrar su lugar en el mundo.

mireyaa_f

Alumna de primero de Publicidad y Relaciones Públicas de la asignatura de Comunicación y Medios Escritos. Me gustaría ser RRPP de una editorial como el grupo Planeta.

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