Mónica Mira, nutricionista: “La culpa es el ingrediente más tóxico de nuestra dieta”

Mónica Mira, nutricionista: “La culpa es el ingrediente más tóxico de nuestra dieta”

El ruido de la máquina de café y el murmullo de las conversaciones ajenas llenan el local. Mónica Mira (25 años) llega con una sonrisa, dejando atrás por un momento la bata blanca de su consulta ‘Ecom’ en Ibi. Hoy no hay camilla ni báscula de por medio; solo dos tazas humeantes en una mesa de la cafetería Santagloria. La nutricionista, formada en las aulas de esta misma universidad, nos cita para desmontar los ‘bulos’ de TikTok y explicar por qué nuestro cerebro pide azúcar desesperadamente en época de exámenes.

Pregunta: Te has formado aquí y eres una profesional joven. ¿Qué es lo primero que piensas cuando ves a tantos estudiantes bombardeados por «dietas milagro» en redes sociales?

Respuesta: Pienso que hay demasiada confusión. Tenemos tantísima información que hay mucho ruido y no sabemos qué es verdad y qué un mito. Me llama mucho la atención, por ejemplo, lo que veo en TikTok sobre las «dietas de las Princesas Disney». Te sale la dieta de Blancanieves: «una manzana al día». O la de la Bella Durmiente: «bebe agua y duerme mucho». Imagínate a un niño de 12 años viendo eso; le distorsiona totalmente la realidad.

(Mónica hace una pausa y niega con la cabeza, visiblemente preocupada. Aprovecha para dar un sorbo a su café mientras el ruido de la cafetería parece aumentar de volumen, contrastando con la seriedad de su reflexión. Deja la taza con suavidad y me mira fijamente antes de continuar).

P: Muchos creen que para estar sanos hay que sufrir o contar cada número. ¿Qué opinas de esa obsesión por el conteo de calorías?

R: Que las calorías realmente no nos dicen nada; lo que importan son los hábitos y el bienestar. ¿Para qué quieres saber cuántas calorías tiene un plátano? Si no todos los días te vas a comer el plátano del mismo tamaño, ni todos los días tienes la misma hambre. Si te pasas el día contando números buscando la perfección, nunca lo vas a hacer bien, porque la clave no es ser perfecto, es ser constante.

P: Si miramos la parte psicológica, ¿qué efectos provoca en nosotros esa prohibición constante de alimentos?

R: Crea un círculo vicioso de cuatro fases: restricción, obsesión, atracón y culpa. Empiezas comiendo muy poco, por ejemplo 1.200 calorías, que para un adulto no es nada, y ahí entra la obsesión: tu cabeza no para de pensar en comida aunque no tengas hambre física. Luego, inevitablemente, llega el atracón: empiezas a comer y sientes que no puedes parar. Al terminar aparece la culpa y, para compensar, vuelves a restringir. El error es esa mentalidad de «todo o nada»; a veces es mucho más sano comerse dos galletas cada día con tranquilidad, que prohibirlas toda la semana y acabar comiéndose tres paquetes el viernes con ansiedad.

Mónica Mira y Mónica Gosalbez (entrevistadora) en la cafetería. Imagen propia.

P: Has mencionado la culpa. ¿Dirías que es el peor enemigo al sentarse a la mesa?

R: Totalmente. La culpa es el ingrediente más tóxico que hay. Si tienes un atracón y te sientes culpable, mantienes a tu cuerpo en alerta y estrés constante. Y si el cuerpo está estresado, entra en «modo supervivencia»: si quieres perder peso no lo perderás, y si quieres ganarlo no lo ganarás, porque el organismo se bloquea.

P: Estamos en época de parciales en la UA y la gente arrasa con las máquinas expendedoras. ¿Por qué el estrés nos provoca tanta hambre de productos ultraprocesados?

R: El problema suele ser la falta de una base sólida de alimentación y el abuso de la cafeína. Cuando estamos cansados, bebemos café o bebidas energéticas que nos «opacan» la sensación de hambre, pero el cerebro sigue consumiendo muchísimas calorías. Llega un punto en el que el cuerpo necesita energía ya. Como estás sentado en el escritorio y no haciendo deporte, tu cuerpo no puede obtener esa energía de tus reservas de grasa, así que te pide energía rápida. Por eso nunca te apetece una manzana, te apetece un dónut o azúcar para sobrevivir.

P: Un tema delicado que afecta a chicas jóvenes con mucho estrés o restricción es la amenorrea. ¿Cómo ves esta problemática en tu consulta?

R: Es un tema muy complejo y recuperarla requiere tiempo, a veces hasta dos años. Piénsalo así: si tu cuerpo necesita 2.000 calorías y le das 1.000, entra en «modo supervivencia» y apaga lo que no considera vital, como la reproducción. (Gesticula con las manos, dibujando comillas en el aire para enfatizar el concepto, mientras la música ambiental cambia de ritmo. Su tono se vuelve más didáctico, casi como si hubiéramos vuelto a una de las aulas de la UA, pero con la cercanía de una charla entre amigas). Para tener la regla hace falta un porcentaje mínimo de grasa y no tener anemia, algo muy común cuando hay restricción. Lo que me preocupa es que está muy normalizado usar los anticonceptivos como un «parche». Si tomas la píldora para que te baje la regla o para que no te duela (que la regla no tiene que doler), no estás solucionando el problema real de base.

Foto detalle de Mónica Mira gesticulando y haciendo énfasis en una explicación. Imagen propia.

P: Para quien nos lea y quiera empezar a cuidarse: ¿ cómo reaprendemos a escuchar las señales de hambre y saciedad del cuerpo?

R: Lo primero que pregunto siempre es: «¿comes rápido?». Comer en 5 minutos es muy deprisa. El estómago necesita entre 15 y 20 minutos para enviar la señal de saciedad al cerebro; si tardamos menos, comemos de más porque el aviso no ha llegado. La clave es sentarse y ser conscientes. No digo que no puedas ver nada, pero no te pongas un vídeo solo para evadirte y engullir. Entre bocado y bocado, piensa: «estoy comiendo». Mastica y disfruta, tanto si es una paella como si es un cocido.

(La entrevista está llegando a su fin, pero la conversación podría durar horas. Mónica se reclina en la silla, más relajada después de haber soltado toda la tensión sobre los mitos de la alimentación. Observa el ir y venir de estudiantes en el local, quizás reconociéndose a sí misma hace solo unos años).

P: Para terminar, Mónica. ¿Qué mensaje le darías a ese estudiante que quiere comer sano sin agobiarse?

R: Que el proceso también es progreso. (Concluye con una sonrisa). El cambio que hagas hoy, aunque sea pequeño, como cambiar las galletas por fruta o comer más despacio, lo verás en el futuro. Paciencia, tranquilidad y que te dé igual lo que diga la gente.

MonicaGosalbez

¡Hola! Soy Mónica Gosalbez, estudiante de Publicidad y RR.PP. del grupo 4 en comunicación de medios escritos. Soy del año 2003, por lo que, tengo 22 años.

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