Esperanza Barceló, modista de referencia en Elda: “Mi principal motivación siempre ha sido hacerlo bien”
A punto de cumplir 70 años, Esperanza Barceló continúa cada día al frente de su taller de costura en Elda, donde las telas, los patrones y las máquinas forman parte de una rutina que comenzó cuando apenas era una niña. Modista desde los catorce años, comenzó a coser con tan solo ocho años, ha dedicado toda una vida a un oficio artesanal que todavía hoy desempeña con la misma pasión que en sus inicios. Su trabajo está profundamente ligado a las fiestas de Moros y Cristianos de Elda, para las que ha confeccionado numerosos trajes y capitanías, convirtiéndose en una figura muy reconocida dentro del mundo festero y se ha ganado una reputación basada en el esfuerzo, la calidad y el cuidado del detalle. En esta entrevista, Esperanza repasa sus comienzos, reflexiona sobre la evolución del oficio y comparte cómo vive el intenso trabajo que supone la fiesta, así como los valores que han marcado su vida profesional.

Pregunta. ¿Cómo recuerdas tus inicios en el mundo de la costura y qué te llevó a convertirte en modista profesional?
Respuesta. Tengo recuerdos muy buenos. Empecé a coser muy jovencita: con solo ocho años, en lugar de jugar, me sentaba en la máquina a coser y a hacer vestidos para mis muñecas. A los catorce años ya empecé a coser de forma profesional. Siempre me ha gustado muchísimo la costura y por eso decidí convertirme en modista.
P. ¿Quién te enseñó a coser y qué significado tuvo ese aprendizaje en tu vida?
R. Me enseñó a coser mi tía, que vivía en el piso de arriba de mi casa. Yo, en vez de jugar, me iba con ella para que me enseñara. Más tarde, con trece años, me fui a Valencia, donde estuve un año aprendiendo corte y patronaje. La costura ha significado mucho en mi vida: ha sido siempre mi pasión y me ha acompañado durante toda mi trayectoria.
P. Después de tantos años de trabajo, ¿qué ha cambiado más en el oficio de modista desde que empezaste hasta hoy?
R. Lo que más ha cambiado no son tanto las costuras en sí, sino los materiales y las máquinas. Antes muchas cosas se hacían a mano, como el remallado, y ahora las máquinas hacen un trabajo estupendo. También han mejorado mucho las cremalleras, los tejidos y los materiales en general, lo que ayuda a que los acabados sean mejores.
P. A punto de cumplir 70 años, ¿qué te motiva a seguir trabajando cada día?
R. Lo que más me motiva es ver la prenda terminada. Siempre me siento orgullosa de hacerlo bien. Además, también me da independencia económica, y eso es muy importante.

P. Después de toda una vida dedicada a la costura, ¿qué es lo que más te gusta de tu trabajo y qué es lo que resulta más duro?
R. Lo que más me gusta es sentarme en la máquina y coser. Lo más duro son los días con muchas pruebas, porque resultan más agotadores.
P. ¿Hay alguna prenda o encargo que recuerdes con especial cariño?
R. Recuerdo con mucho cariño mi vestido de novia, el vestido de novia de mi hija y el de mi cuñada. También las capitanías de mis nietos y los trajes que les hice, así como la capitanía de mi hija y mi yerno. De clientas también tengo muchos recuerdos, pero de lo que más orgullosa me siento es de lo que he hecho para mi gente más cercana.
P. ¿Crees que la costura es un oficio suficientemente valorado hoy en día?
R. Creo que sí, siempre que se haga bien. Es un oficio complicado porque cada tejido responde de una manera distinta, pero si eres buena profesional y haces bien tu trabajo, la gente lo valora y paga lo que vale. Aunque siempre haya quien proteste, al final el buen trabajo se reconoce.
P. En Elda ocupas un cargo importante relacionado con tu trabajo. ¿En qué consiste exactamente esa responsabilidad?
R. Es una responsabilidad porque tienes una fama y una trayectoria. Cuando tus escuadras salen a la calle, la gente espera que los trajes estén bien. No a todo el mundo le puede gustar tu trabajo, pero yo tengo seguridad en lo que hago y quiero mantener esa reputación, que es lo más difícil.

P. ¿Cómo te sientes cuando tienes que decirle a alguien que no puedes asumir más trabajo?
R. Cuando es un diseño bonito o un reto que me gusta, me cuesta mucho decir que no, y casi nunca lo hago. Luego acabo trabajando muchas horas y me arrepiento, pero si me gusta el encargo me resulta muy difícil rechazarlo. En cambio, si no me gusta el trabajo, no me cuesta tanto decir que no.
P. ¿Es difícil gestionar las expectativas de la gente cuando hay tanta demanda?
R. Hoy en día es más difícil por culpa de internet y las redes sociales. La gente ve fotos, modelos y cree que sabe más, y quiere que todo quede exactamente igual que en las imágenes, aunque no siempre sea posible.
P. Las fiestas de Moros y Cristianos de Elda suponen una gran carga de trabajo. ¿Cómo se vive esa época desde dentro?
R. Se vive con muchos nervios y muchísimo trabajo. Por mucho que intentes adelantar, los dos últimos meses son muy duros y estresantes.
P. ¿Cuántas horas puedes llegar a trabajar al día cuando se acercan las fiestas?
R. Puedo llegar a trabajar 14 o 15 horas diarias, incluidos sábados y domingos, sin descanso.

P. Como mujer que ha trabajado toda su vida, ¿qué dificultades encontraste en tus primeros años profesionales?
R. No recuerdo grandes dificultades porque era muy joven y me gustaba tanto coser que siempre he disfrutado de mi trabajo. Lo más complicado fue la época en la que mis hijos eran pequeños y tenía que compaginar el trabajo con la casa y la crianza, como muchas mujeres.
P. ¿Qué te gustaría que la gente de Elda recordara de ti y de tu trabajo?
R. Me gustaría que me recordaran como una buena profesional, con un trabajo bien hecho. Siempre he intentado evitar los trabajos chapuceros y cuidar la calidad, tanto en la fiesta como en cualquier prenda.
P. Si pudieras volver atrás, ¿cambiarías algo de tu trayectoria?
R. No cambiaría nada. He ido paso a paso y he conseguido las metas que me he marcado. Estoy orgullosa de mi trayectoria profesional.
P. ¿Qué consejo le darías a alguien joven que quiere dedicarse a un oficio artesanal como la costura?
R. Le diría que haga las cosas bien, aunque le cueste más tiempo y tenga que deshacer y volver a coser. Es fundamental cuidar los detalles, incluso por dentro de la prenda. Esa es la mejor manera de empezar y de que hablen bien de ti como profesional.

P. Después de tantos años cosiendo, ¿qué sientes cuando ves a alguien llevando una prenda hecha por ti?
R. Para mí es una satisfacción y un orgullo enormes. Cuando veo a alguien sentirse cómodo, feliz y seguro con una prenda que he confeccionado, siento que todo el esfuerzo ha merecido la pena. Mi lema siempre ha sido cuidar los buenos acabados y conseguir que mis clientes se vean guapos y satisfechos con mi trabajo. Sobre todo cuando les veo desfilar y venir a toda la escuadra con el traje hecho por mi.
Después de más de cinco décadas dedicadas a la costura, Esperanza Barceló sigue trabajando con la misma dedicación que cuando comenzó siendo apenas una niña. Su trayectoria refleja no solo el esfuerzo detrás de un oficio artesanal, sino también la importancia de mantener vivas las tradiciones y el valor del trabajo bien hecho.
