No compras una crema, compras la vida que te prometen
¿Cómo influye la publicidad de influencers en nuestras compras? Cada día vemos en TikTok e Instagram que nos recomiendan ropa, cosméticos o productos que supuestamente no pueden faltar en nuestra vida. La publicidad de influencers se ha convertido en una forma habitual de promocionar marcas, pero ¿compramos porque realmente necesitamos esos productos o porque confiamos en la persona que los anuncia?
No se trata solo de una impresión personal. Según IAB Spain y Primetag, el contenido patrocinado creció en 2025 un 73 % en TikTok y un 45 % en Instagram. Estos datos muestran la importancia que está adquiriendo la publicidad con creadores de contenido. Cuanto más aparecen estas recomendaciones, más necesario resulta distinguir una opinión personal de un mensaje comercial.
El problema es que muchas veces la publicidad se presenta como parte de la vida cotidiana. Por ejemplo, un influencer puede enseñar su rutina de mañana y recomendar una crema como si simplemente compartiera un descubrimiento. Sin embargo, detrás puede existir una colaboración con una marca. Además, no solo se vende el producto: también se transmite una imagen de éxito, belleza o felicidad que puede hacernos pensar que comprarlo mejorará nuestra vida.

Esta preocupación también aparece en las instituciones. La Comisión Europea recuerda que las colaboraciones comerciales deben identificarse de forma transparente. De hecho, una investigación realizada en España en 2023 detectó posibles incumplimientos en el 77,75 % de los contenidos analizados por las autoridades de consumo. Este resultado se refería al contenido investigado, no a todas las publicaciones de influencers, pero demuestra que la transparencia sigue siendo un reto.
Es cierto que muchos creadores recomiendan productos útiles y ayudan a descubrir nuevas marcas. La publicidad no tiene por qué ser negativa. El problema aparece cuando no se distingue claramente de una recomendación espontánea o se crean expectativas poco realistas para vender más.

Por eso, las marcas y los influencers deberían identificar sus colaboraciones de forma clara y las plataformas tendrían que facilitar esa transparencia. Como consumidores, también podemos preguntarnos si necesitamos realmente un producto antes de comprarlo. Al final, no necesitamos comprar la vida que vemos en las redes sociales: necesitamos aprender a distinguir entre lo que queremos y lo que nos hacen querer.
