Del FOMO al verdadero bienestar digital: ¿puede un “detox” lograr lo que promete?

Del FOMO al verdadero bienestar digital: ¿puede un “detox” lograr lo que promete?

Si les soy sincera, durante mucho tiempo sentí que estaba viviendo la vida de los demás. Seguro que saben de qué hablo: esa sensación molesta que te queda cuando ves fotos de un evento al que no fuiste, o cuando todo el mundo habla de una serie que tú no has visto. A eso le llaman FOMO (el miedo a perderse algo). Es el terror a quedarte sin las noticias importantes, las tendencias o, peor aún, a perder ese sentido de pertenencia al grupo.

En la universidad, esto se multiplica. Parece que, si no estás en la charla, en el grupo de estudio, en la fiesta, o si no respondes un mensaje en cinco minutos, estás fuera. Pero, ¿saben qué? Me di cuenta de que este miedo no es el problema real. El verdadero problema es que, por estar pendiente de lo que hacen los demás, me estaba perdiendo algo mucho más importante: mi propia vida.

No es solo una sensación, son datos. Más del 50% de los jóvenes españoles ya admitimos que usamos el móvil de forma excesiva, según la Fundación FAD Juventud. Y lo peor es que estas herramientas están diseñadas para engancharnos, usando notificaciones y likes como pequeños anzuelos de dopamina.

Esta presión social nos dice que “estar ahí” es lo mismo que no perder el tren. Pero mientras estamos en línea, nos estamos gastando la energía en lugar de invertirla. El resultado es duro: la cantidad de compañeros con ansiedad, estrés e insomnio no deja de crecer. Hay estudios que muestran que las mujeres jóvenes, por ejemplo, presentan mayores niveles de ansiedad social relacionados con el móvil. No es casualidad: la comparación constante nos baja la autoestima.

Además, el problema empieza mucho antes. Un estudio citado por la Agencia SINC sobre más de 292.000 menores encontró que el uso excesivo de pantallas en la infancia se relaciona con problemas emocionales y de conducta dos años después. Claramente, la tecnología no es neutral, y no podemos seguir fingiendo que no nos afecta.

Miren qué curioso: ahora, la desconexión se ha puesto de moda. Se habla del “detox digital” como si fuera la gran solución mágica. Pero, ojo, que no nos vendan otro producto, A veces, el “bienestar digital” se convierte en otra presión más que tenemos que cumplir.

Que genera el en las personas
Reacciones de las personas al FOMO

La solución no es irse a una cabaña sin wifi, sino ser inteligentes y poner límites personales. Mi meta no es ser radical, sino ser intencional. Mi apuesta es el JOMO (Joy of Missing Out): la alegría de perderme cosas por elección propia.


El JOMO es un acto de valor. Es apagar el wifi para poder leer un capítulo, es salir a caminar y dejar el móvil guardado para escuchar mis propios pensamientos. Es elegir una tarde tranquila para mí en lugar de ir a un evento que, en el fondo, solo quiero documentar.La satisfacción de hacer algo por gusto, sin la obligación de contarlo o de que alguien más lo valide, es mil veces mejor. Dejemos de mirar la vida de los demás por el cristal de la pantalla. Empecemos a vivir y disfrutar de la vida que tenemos, aquí y ahora.

Luciana Rojas Zacarias

Estoy en primero de carrera de Publicidad y RRPP, grupo 4, 2025

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